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Jul
La lluvia, percibida comúnmente como un fenómeno natural vital para la vida en el planeta, esconde un componente inquietante que ha comenzado a captar la atención de la comunidad científica. Investigaciones recientes revelan que cada gota puede contener ácido trifluoroacético (TFA), un compuesto que forma parte del grupo de los conocidos "químicos eternos". Esta sustancia, altamente persistente en el medioambiente, se está acumulando en diversas fuentes de agua y alimentos, generando interrogantes sobre su impacto a largo plazo en la salud humana y en los ecosistemas.Un químico que no desaparece del entornoEl TFA es una sustancia que no se degrada…